Primera Estación: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

 VÍA CRUCIS

Canto

Perdón Oh dios Mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad (2)

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oración de inicio

 

Señor Jesús,
en este día consagrado por tu Pasión
elevamos nuestras voces a Ti,
confiados en que nos escuchas.

Te bendecimos
porque eres para nosotros fuente de vida,
tomas sobre ti nuestros sufrimientos,
y con tu santa cruz redimiste al mundo.

Creemos
que tus heridas nos han curado,
que no nos dejas solos en la hora de la prueba
y que tu Evangelio es sabiduría verdadera.

Reconocemos
tu cuerpo martirizado en muchos de nuestros hermanos y hermanas,
la violencia que sufriste en quien es perseguido,
y tu abandono en el suplicio de quien es asesinado.

Tú, que quisiste vivir en una familia,
mira compasivo a nuestras familias,
acoge sus oraciones,
atiende sus gemidos,
bendice sus propósitos,
acompaña su camino,
sostenlas en sus dudas,
consuela sus afectos heridos,
infúndeles la valentía de amar,
concédeles la gracia del perdón
y haz que estén abiertas a las necesidades de los demás.

Señor Jesús, Tú que eres el Crucificado Resucitado,
haz que no nos dejemos robar la esperanza
de una nueva humanidad,
de los cielos nuevos y la tierra nueva,
donde enjugarás toda lágrima de nuestros ojos
y no habrá ni llanto ni dolor,
porque lo antiguo ha pasado
y seremos una gran familia
en tu casa de amor y paz.



Primera Estación
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
R. Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

[V. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi
R. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.]

«Reo es de muerte», dijeron de Jesús los miembros del Sanedrín, y, como no podían ejecutar a nadie, lo llevaron de la casa de Caifás al Pretorio. Pilato no encontraba razones para condenar a Jesús, e incluso trató de liberarlo, pero, ante la presión amenazante del pueblo instigado por sus jefes: «¡Crucifícalo, crucifícalo!», «Si sueltas a ése, no eres amigo del César», pronunció la sentencia que le reclamaban y les entregó a Jesús, después de azotarlo, para que fuera crucificado.

San Juan el evangelista nos dice que, pocas horas después, junto a la cruz de Jesús estaba María su madre. Y hemos de suponer que también estuvo muy cerca de su Hijo a lo largo de todo el Vía crucis.

Cuántos temas para la reflexión nos ofrecen los padecimientos soportados por Jesús desde el Huerto de los Olivos hasta su condena a muerte: abandono de los suyos, negación de Pedro, flagelación, corona de espinas, vejaciones y desprecios sin medida. Y todo por amor a nosotros, por nuestra conversión y salvación.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Jesús, pequé: Ten piedad y misericordia de mí.

Bendita y alabada sea la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su santísima Madre, triste y afligida al pie de la cruz. Amén, Jesús.



Estación generosamente donada por:

Varios donadores Anónimos

Fam. Parra Becerra

Sr. Alejandro Herrera

Fam. Pineda Vázquez Del Mercado


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